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Fatiga Crónica


Fatiga Crónica — La Víctima
Tim había oído vagamente sobre la fatiga crónica, pero como la mayoría de la gente, se refería a esta de manera graciosa como “la gripe de los yuppies” y la consideraba una buena excusa para aquellos que estaban temerosos del trabajo duro. Siendo él inteligente y ambicioso, se había graduado en la universidad con un título en matemáticas y había sido afortunado, pues le habían ofrecido un buen trabajo en una de las más exitosas consultoras financieras del país. Su trabajo le parecia, tanto emocionante como desafiante, y en solo un año había recibido su primer ascenso.

Sin embargo, un día, Tim comenzó a notar un cambio. Al final del día, él esperaba estar cansado, pero con suficiente energía como para salir a distraerse. Ahora se dio cuenta que no solo no tenía la energía para disfrutar la noche, sino que tenía que ir a la cama más temprano que lo usual. Aunque anteriormente dormía bien, ahora tenía dificultad para dormir y se despertaba tan cansado como se había acostado. Otros extraños síntomas comenzaron también a aparecer. Cuando su jefe comentó que su memoria no era tan buena como antes y que su concentración parecía fallar, decidió que era momento de visitar al médico.


Fatiga Crónica — El Doctor
Habiendo escuchado la historia de Tim, el doctor enumeró una lista de síntomas del Síndrome de Fatiga Crónica y le preguntó si podía identificar cualquiera de ellos. Estos eran:

  • Dolores de cabeza constantes
  • Sueño no reparador
  • Memoria deteriorada
  • Concentración deteriorada
  • Dolor en las articulaciones
  • Fiebre ligera
  • Suavidad e hinchazón en el cuello o axila
  • Músculos adoloridos
  • Ligero y constante dolor de garganta
  • Debilidad muscular
  • Sentirse peor luego del ejercicio
  • Cansancio más allá de lo normal, luego de un esfuerzo mínimo (Fatiga Crónica)
  • Momentos de agotamiento total, tan intenso que da como resultado la sensación de enfermedad, aunque no se pueden encontrar síntomas físicos.
Tim pudo reconocer todos estos síntomas, iguales a los que había estado experimentando. Diagnóstico — Síndrome de Fatiga Crónica


Síndrome de Fatiga Crónica — La Nueva Plaga
La “nueva plaga” es uno de los nombres que se le ha dado a esta misteriosa enfermedad, que ahora se conoce como el Síndrome de Fatiga Crónica. Los doctores e investigadores sospechan que ha estado presente por muchos años, en un grado menor, y que ha sido conocida por nombres diferentes. Sin embargo, un repentino incremento de afectados en la década de 1980, provocó que el mundo médico comenzara a tomar un serio interés y le diera el nombre de Síndrome de Fatiga Crónica, dado que la Fatiga Crónica (abrumador agotamiento) era el síntoma más dominante. Varía en intensidad de víctima a víctima. Algunos experimentan síntomas medianos y son capaces de sobrellevarla, mientras que otros deben permanecer en casa, incapacitados para trabajar, debido al efecto que tiene en su memoria y concentración y por la constante variación de sus niveles de energía. Algunos pacientes se han beneficiado al consumir suplementos (vitaminas, hierro, etc.) y otros han descubierto que los suplementos no les sirven para nada. Una gran cantidad se ha deprimido severamente. Desafortunadamente, no hay cura conocida.


Fatiga Crónica — Una Historia Personal
La primera vez que me diagnosticaron con el Síndrome de Fatiga Crónica, fue en el año 2001. Yo amaba mi trabajo, la vida era buena y, de repente, me encontraba imposibilitado por esta debilitante enfermedad.

Dejé mi trabajo inmediatamente, dado que mi memoria y concentración empeoraban día a día, y el presionarme a mí mismo y tratar de mejorar, solo parecía empeorar las cosas. No podía comprender por qué Dios había permitido que esta espantosa cosa me sucediera a mí. Al pasar cada día en casa, ya sea acostado en la cama sintiéndome extremadamente enfermo o simplemente sentado, llegué cerca de la desesperación. Entonces, comencé a desarrollar dolores y malestares en mis articulaciones y músculos, particularmente en mis extremidades. Se hizo obvio que lo que había empezado como sencillamente un Síndrome de Fatiga Crónica, se había convertido en su “hermano mayor”, la Encefalomielitis Miálgica (conocida como EM).

Había tocado fondo con mi incapacidad y mi frustración y miseria eran completas. Fue entonces cuando Dios entró en escena y por primera vez comencé a sentir su cercanía y preocupación amorosa por mí. También comencé a sentir que él gentilmente me enseñaba que yo no estaba en un punto muerto, sino en un viaje. Lo que provocaba mi miseria, frustración, inutilidad, impotencia y mi constante batalla con la desesperación, fueron en realidad sus herramientas para fortalecer mi fe y confianza en él. Además de esto, Dios también me estaba enseñando a través de esta experiencia cómo cultivar la paciencia y resistencia, algo que había amasado muy poco hasta ahora. Comencé a leer la Biblia más regularmente e hice algunos importantes descubrimientos.

En lo que se refiere a la resistencia, leí que: “Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido” (Hebreos 10:36). Respecto a la paciencia, mi más grande arma contra la frustración: “Y la constancia debe llevar a feliz término la obra, para que sean perfectos e íntegros, sin que les falte nada” (Santiago 1:4)

Armado con estas maravillosas promesas, fui capaz de caminar muy cerca al Señor a través de esta cruenta jornada, y finalmente, llegó el día en que fui maravillosamente sanado de la enfermedad. Efesios 3:20 expresó todo lo que yo sentía: “Al que puede hacer muchísimo más que todo lo que podamos imaginarnos o pedir, por el poder que obra eficazmente en nosotros”.

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¿Tú qué piensas?
Todos hemos pecado y merecemos el juicio de Dios. Dios, el Padre, envió a Su único Hijo para cumplir ese juicio por aquellos que creen en él. Jesús, el creador y eterno Hijo de Dios, quien vivió una vida sin pecado, nos ama tanto que murió por nuestros pecados, tomando el castigo que merecíamos, fue sepultado, y levantó de la muerte como lo dice la Biblia. Si de verdad crees y confías de corazón en esto, recibe a Jesús como tu Salvador, declarando: "Jesús es Señor," serás salvado del juicio y podrás pasar la eternidad con Dios en el cielo.

¿Cuál es su respuesta?

Sí, hoy he decidido seguir a Jesús

Ya soy seguidor de Jesus

Todavia tengo preguntas





How can I know God




When you die, why should God let you into heaven?


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